5/8/10

las flores salvajes

Ya hace un rato con mis compañeras del círculo de macramé de rojas convencidas llegamos a un acuerdo que es muy-muy duro ser de izquierdas, intentar llevar una vida de lo más sostenible posible, luchar por la igualdad de géneros y... ser chica*.

Porque me encantan los vestidos de flores pero duele saber que están hechos en China, probablemente por niñas pequeñas con salarios miserables y sin derecho a sindicalización.

Porque me gusta atención y todo tipo de flirteo pero me preocupa la falta de una distinción clara entre juegos con las mismas reglas para tod@s y pasárnoslo bien y las actividades de l@s sexistas sin fronteras.

Porque sé que hay técnicas como, siendo mujer, usarlo y normalmente salir con lo mío, estoy muy consciente que hay diferencia como se me tratan según lo que lleve puesto, y sé muy bien que esto no es justo.

Porque quiero conseguir cualquier cosa que me ocurra (plantar una albahaca o llegar a ser astronauta) por lo que soy como persona, citando a Soledad Murillo,
¨que no me entiendan, que no me comprendan, que no me hagan favores, que no me traten como una chica¨
Pero nadie me ha explicado como se combina aquello - en manera sostenible, por supuesto - con los vestidos de flores, tacones, pintauñas, flirteo, risitas, cafeitos y cotilleo sobre la vida privada de Marx y de mis profesor@s.

* Sugiero q añadas al aquello montón de problemas la Sociología que nos hace pensar sobre todo aquello y pasar las tardes analizándolo-analizándolo-analizándolo...

El dibujito lo encontré entre las cosas que mi feminista irlandesa favorita, Stephie, tiene guardadas en su f-book, no sé de donde proviene, la firma dice ¨2004 TOORY¨.