27/1/10

en caché

Antes la vida cabía en sótanos y áticos, en armarios y en cajones, en libretas de direcciones y teléfonos, en agendas, en diarios que se llenaba, mojaba, perdía, y, cuando te acabó el espació en las páginas de ABC, apuntaste la dirección de Carolina junto al de Diana.

Después vinieron los discos duros. Confiábamos en ellos, era una parte sólida de la nueva vida 2.0, no podíamos desecharnos de ellos. Sí, también se llenaba, a veces se volvían locos y perdías lo todo pero seguían siendo algo fijo.

Ahora nuestras vidas se hallan en unas cosas un poco más grandes que un iPhone y las hemos externalizado por completo. Outsourcing de las vidas. Para no llevarlas con nosotros, para no recordar tanto. ¿Para qué si Facebook, Gmail, Twitter, Spotify y Google caché sobre todo lo recuerdan todo? ¿Para qué si un solo golpe tonto te puede hacer perder toda la memoria? Literalmente, una amnesia por un golpe.